Me estoy cociendo vivo?… una historia sobre el dolor

Hay una anécdota muy curiosa sobre una rana y un cazuelo.

Cuentan que un cocinero quería cocinar la rana pero al echarla al agua hirviendo la rana saltaba y se escapaba. Decidió cambiar de estrategia.

Primeramente colocó la rana dentro de la cazuela con agua y después comenzó a calentarla grado a grado, muy lentamente. La rana, inmóvil , se fue cociendo poco a poco, sin saltar y sin notar el cambio de temperatura, pues los aumentos era muy sutiles y progresivos.

Finalmente la rana estaba totalmente cocida y lista para ser cocinada. Ya no tenía opciones de escapar del cazuelo… (en este momento entra la música dramática “chan chan chan chaaaaannn”)

Esta historia nos muestra como a veces cambios más sutiles y mantenidos en el tiempo pueden tener un efecto más nefasto en nosotros que un cambio o suceso agudo y brusco.

Frecuentemente en fisioterapia nos encontramos personas con dolor y muchas veces relatan historias del tipo “a mí esto nunca me había dolido, debió ser un mal movimiento o que he dormido en mala postura ” o ” esto me ha pasado cuando doblé la espalda, justo en ese momento”…

tío…creo que anoche debí dormir en una mala postura…

Lo cierto es que en muchos de los casos nos encontramos más bien a “ranas” que se están cociendo poco a poco. Es decir, es más probable que el estado en el que se encuentre la persona sea consecuencia de una larga sucesión de eventos nocivos para la salud acumulados en el tiempo.

Quizá hace tiempo perdió elasticidad en un grupo muscular, se generaron algunos puntos gatillo, se modificó el esquema postural, el control motor perdió eficacia y las vías del dolor se hicieron más sensibles.

Un mal gesto o una situación lesiva finalmente desequilibró el sistema y apareció la lesión, el dolor, la disfunción…

Nuestro cerebro esta adaptado a pensar  que nos deben de “haber tirado al agua hirviendo”, por la urgencia del síntoma que padecemos en ese momento, pero lo cierto es que en muchas ocasiones lo que nos sucede es el paso final de una larga cadena de acontecimientos.

Sin embargo, está en nuestra naturaleza el buscar una solución rápida y contundente, y a ser posible que no modifique mis hábitos vitales ( preferimos un crujido de espalda, un masajista o una aspirina antes que estirar, salir a hacer deporte o modificar nuestra postura…)

En consulta muchas veces nos encontramos pacientes que vienen buscando una explicación
fidedigna de lo que les ha sucedido. Es difícil para nosotros resumir toda la historia que puede haber detrás de su lesión y mas si el médico le dijo que lo que tiene usted es un pinzamiento, no se mueva… (aunque después sea un espasmo muscular o lo que sea, pero de entrada pinzamiento para dolor agudo parece que encaja y lo explica todo).

Explicarle a una persona que no le han tirado a una cazuela hirviendo si no que a lo mejor
lleva cociéndose durante años no es fácil y en ocasiones el paciente se niega a creerlo (pues a mí antes no me dolía y llevo haciendo eso toda la vida…) ya que implica una responsabilidad implícita sobre su proceso (no es que al doblar la espalda se me haya salido algo de su sitio, si no que llevo 15 años sin cuidarme la espalda…) y eso no siempre es bien aceptado.

De igual manera entender ésto conlleva aceptar que parte del tratamiento corresponde al propio padeciente y que el proceso de rehabilitación puede ser más complejo y largo que una simple  intervención sanitaria, sea del tipo que sea.

Por tanto, hemos de ser siempre conscientes de pequeños cambios en nuestro cuerpo, de cosas sutiles, de hábitos y costumbres que podrían estar perjudicándonos a la larga, ya que si no un día podemos acabar como nuestra amiga la rana, cocida y sin posibilidad de escape.(de nuevo, “chan chan chan chaaaaaan”)

Esperamos que la entrada ayude a nuestros pacientes a entender como han llegado hasta donde están y por qué cuando acuden a consulta , en ocasiones, tenemos que tratar zonas de cuerpo o problemas que aparentemente no tienen conexión directa sobre el foco del dolor.

Siguiéndo con el ejemplo de la rana, estaríamos bajando los grados poco a poco, para evitar que nuestro paciente acabe “cocido cual rana” ^^
Un saludo y hasta la próxima.

 

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Acerca de fisioacosta

Fisioterapeuta enamorado de su profesión. Interesado en el dolor crónico ,la tecarterapia y la fisioterapia en las artes escénicas. www.acostafisioterapia.com
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4 respuestas a Me estoy cociendo vivo?… una historia sobre el dolor

  1. Marivi Roman dijo:

    Con tu permiso, creo que lo voy a imprimir y a dárselo a leer a mas de uno/una. Gracias.

  2. No se puede explicar mejor…excelente entrada.
    Y cuando el paciente viene (chan chan channn) todo esta patas arriba, ahora tienes que intentar dar una explicación al paciente de lo que piensas que puede estar pasando y a ser posible que no este en total disonancia con lo que sugieren traumatólogos, rehabilitadores y otros profesionales (con batas impecables, mil títulos, consultas ostentosas…es para creérselos,esta claro!) que han estado interaccionando continuamente en la cadena de acontecimientos, del proceso.
    Como les explicamos que no necesariamente se ha producido una lesión, que su sistema de autorregulación ha dado todo lo que tenía, que puede que situaciones externas al modelo patomecánico pueden estar actuando en un momento clave. Y todo esto con el máximo tacto, porque normalmente ha estos pacientes se les ha enseñado durante toda la vida que esos dolores están dentro de su cabeza y todos, alguna vez, aunque remota hayan, pensado que les llamaban locos…pero claro es que si se les explica todo, ademas de cansarlos (he de confesar que en alguna ocasión lo he percibido en algún paciente impaciente ) podrían pensar que los locos somos nosotros. ajjajajj
    Difícil papel, sobre todo cuando de nosotros se espera un tratamiento hands on,

    Bueno un saludo.

    • fisioacosta dijo:

      Buenos días Fran!

      La verdad es que sí , es un rol difícil , si hablas demasiado y te contrapones a la historia que conoce el paciente te posicionas como en una “pseudociencia” o “contraciencia” (y puedes aburrirle…), pero si no rompes algunas ideas es difícil avanzar… Tenemos que ser muy sutiles y “embaucar” al paciente con preguntas , ejemplos, cuentos sobre ranas… jujuju

      Un abrazo! y gracias por comentar!

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